La Vida Sociedad Cooperativa

Dedicado a las víctimas de los recientes atentados de París, Beirut y Ankara, así como a quienes han fallecido en lugares más lejanos del mundo como resultado de la crueldad masiva, por acción y por omisión, de tantos seres humanos.

 

La Muerte es una de las directivas más incomprendidas de esa gran cooperativa llamada “La Vida”, aunque, a la hora de verdad, en la asamblea que la organización celebra anualmente los socios reconocen (con cierta renuencia, debo admitir) que la contribución de Doña Muerte al buen funcionamiento de La Vida es esencial.

El trabajo de La Muerte es delicado de por sí, pero en los últimos siglos se le ha complicado aun más y le resulta difícil ya esconder su preocupación:

Un grupo de cooperativistas ambiciosos, por cuenta propia y riesgo de todos, montó una sociedad limitada que subcontrata infinidad de servicios a La Vida, incluyendo algunos que requieren la implicación de Doña Muerte, nuestra rigurosa directiva.

La falta de ética natural y de estrategia de estos emprendedores está poniendo en peligro no solo a su sociedad, sino a la mismísima cooperativa. Lo que en su día parecía un interesante proyecto de deslocalización y diversificación que diera a luz a un nuevo actor empresarial, posible aliado estratégico de La Vida, está resultando ser un desastre total basado en odio y mentiras.

Al principio, cuando se pusieron en marcha, solían reclamar la presencia de La Muerte con avisos caprichosos inesperados, a veces a medianoche, para temas de sexo, asentamientos junto a ríos y hasta platos de lentejas. Esto excedía los servicios contratados en los que participaba La Muerte, que se ceñían en exclusiva a la caza de herbívoros, y nosequé de unos árboles que decían que talarían para construir unas cabañas y que les causaban algunos problemas de coordinación.

Su agenda,
escrita en hojas de hielo
con una pluma de plata,
revienta de citas
de última hora
e inevitables erratas.

Pero La Muerte
siempre acude.

Si la convocan bien alto
de modo infalible cumple.

Algunos siglos más tarde, La Muerte empezó a detectar una actividad hostil hacia La Vida Sociedad Cooperativa: La nueva sociedad limitada rebelde les hacía la competencia con un producto llamado “cielo” o “paraíso”, o algo así. Tan en serio se lo tomaban que incluso tenían varios programas de formación de personal; arquitectos, escultores y pintores de postín; brillantes literatos escribían sus folletos.

Más tarde, cuando este producto parecía empezar a flaquear, montaron una unidad de investigación y desarrollo a la que llamaron “Ciencia”. Aunque sus descubrimientos le causaban a La Muerte crecientes quebraderos de cabeza por la cantidad de visitas que a veces se cancelaban, a ella no le importaba en absoluto. Esta actividad innovadora no era contraria a los valores de la cooperativa.

El problema más grave, las gotas que colmarían este amargo cuenco de divergencia societaria, se le presentó a Doña Muerte cuando un grupo especial del Departamento de Ciencia se puso a trabajar, en busca de plusvalías, en proyectos de producción masiva de eficiencia racional organizada, algo que sus expertos de marketing denominaron astutamente “Progreso Industrial y Modernidad”.

De pronto, la presencia de La Muerte empezó a ser requerida en eventos en masa: bosques salvajes y talas organizadas; vertidos en aguas; hambrunas silenciadas; polución de los aires; campos de batalla.

La Muerte es reservada,
tímida,
las multitudes le hacen sentirse sangrienta,
ruin,
malvada,
de ahí que se empeñe siempre,
ínfima,
sobria,
discreta,
en recorrer silenciosa,
La Vida por su trastienda,
para nunca aparecer
donde nunca se le espera.

Aún recuerda aquel día
cuando unos bastardos armados
con reacciones despavoridas
apresurados la invocaron
en Nagasaki e Hiroshima.

Aún sufre pesadillas
con las gélidas memorias
de sus viajes a Alemania,
a esas cámaras de gas
llenas de vidas en pena,
y a las estepas disidentes
y a los campos de miseria
de esos nortes humillados
por Stalin y sus “guerras”.

Hay quien suele pensar que Doña Muerte es exquisita por tener chófer propio y evitar sórdidos andenes y vagones repletos de gente, pero reconozcamos que esta señora merece un poco de exclusividad. Su profesionalidad, su actitud respetuosa, y su interminable y unívoca lealtad a La Vida, son ejemplares:

La Muerte es solo fiel a La Vida
y no rinde culto a ser alguno.
Si la llaman en nombre de ídolos,
su temple se torna en blasfemia
que retumba en todo el mundo.

La Muerte nunca mezcla
la diversión con su trabajo
y procura no interferir
en el gozo de los demás,
por eso le atormenta
que la inviten a las fiestas,
como hace poco en Afganistán,
donde se presentó en una boda,
o ayer noche en París,
donde la llevaron a un concierto
y hasta tuvo que ir de bares.

Todavía sigue llorando
por lo que le hicieron pasar.

Debido a este déficit estructural, que ya viene de largo, la mayoría de socios de La Vida se sienten amenazados y han propuesto en su asamblea general, indignados, un ultimátum a esa otra sociedad, limitada y paralela, que camina orgullosa, fanática y ciega, a la insolvencia absoluta, a la liquidación programada:

Si en las próximas horas no se aprecian cambios radicales en La Humanidad Sociedad Limitada, se resolverán todos los contratos entre ambas entidades.

También parece ser que habrá una reunión de emergencia entre los directivos de la cooperativa, incluida La Muerte, y todos los accionistas de La Humanidad.

Espero que, al menos, eximan de asistir a este transcendental encuentro a quienes hayan formulado denuncias internas de esta corrupción corporativa. A estos colaboracionistas se les debería permitir seguir siendo miembros de la cooperativa, aunque solo sea como miembros rasos, por su dedicación, valentía y compromiso con La Vida.

Cabe la posibilidad de que La Muerte no haya perdido su conocida aversión a las muchedumbres y que finalmente se convoque a la reunión solamente a los cuadros de mando de La Humanidad, pero esto es solo una especulación mía.

Copyright © 2015. Tony Martin-Woods
Todos los derechos reservados. All rights reserved.

En la imagen, Santa Catalina de Alejandría de Konrad Witz (c.1400-1445) interpreta, solo en este relato, el papel de La Muerte blandiendo su espada y consultando su agenda.

Dicing with Death

Written in the morning after the Paris killings, thinking of the victims, their families and all the victims of mass human cruelty

Death
Is one of the most unpopular directors
Of Life PLC,
But her essential contribution
To the survival of the company
Has been widely recognised,
With reluctance, I must say,
By every single member
Of its AGM.

Death has a difficult job,
And it’s getting tougher for her.
She cannot hide her concerns
In the last hundreds of centuries
With one particular subsidiary
Of Life PLC.
The increasingly blind strategy
And the appalling work ethics
Of some of the top directors
Of this smaller corporation
Are tainting its success.
What started as a pilot
And was meant to become
A jewel of the crown
In Life’s rich Portfolio
Has turned into a mess.

At first,
when the subsidiary was set up
They used to call Death,
In the middle of the night,
Over plates of lentils,
Or sex,
Or strategic spots in riversides,
(Well outside Death’s remit,
Usually connected with hunting and agriculture)

This was annoying because,
As you know,
Death is a very busy executive.
She has a very tight
And detailed
Hand-written agenda,
And doesn’t like invitations,
Particularly without consulting Mrs Ness,
Illy Ness,
Her secretary.
But Death always obliges:
When she is called loudly enough,
She comes,
With no delay,
No matter what.

Few centuries later,
Death started to detect
Some parallel activity,
Outside Life’s protocols:

Some subsidiary’s directors,
Had started to question
The role of the very director,
Death,
Whom they annoyed before,
By launching a product they called
“Paradise”?
(Or “heavens”?, -I am not sure)
For which they designed
Whole advertising campaigns
And programmes to train their staff.

That was,
Clearly,
Against the company’s liberal principles,
And was a huge embarrassment
For the immaculate reputation
Of Life PLC.

The directors later set up
Several research units
Under the umbrella term of “Science”.
Death knows,
That lots of the work there,
Could undermine her role.
But she didn’t mind at all,
Even though it meant
Few cancelled trips.

But things

Were taken

To a different

Level

When a rogue unit
Of the science department
Decided to pursue
Radical efficiencies
For the accumulation of surplus
With rational “Production in Mass”,
Which was cleverly branded as “modernity”,
By their daring marketing team.

This,

Really,

Was against

The very essence

Of what Life
PLC
Was about.

Staff started to ask
For the constant presence of Death,
In highly populated areas,
Like wild forests,
The oceans
The air,
In cities,
In barracks
In battlefields.

Size is a particularly poignant issue for Death.
She cannot stand crowds,
She hates them,
They make her feel inferior and evil.
She still cries when she remembers
Her visit to Hiroshima and Nagashaki
Following the phone call of some bastards,
And she shudders with the thought
Of more organised trips
To Germany and Siberia.

Death is quite exclusive,
she’s got her own driver,
She hates train stations
And dingy tube platforms.
But she is very professional,
That’s why
She doesn’t approve
Of mixing work with leisure,
Or interfering in anyone’s leisure,
When she is sent to for job,
Like in that wedding party
In Afghanistan,
A few years ago,
Or last night in Paris,
In those restaurants
And the concert hall.

She cried there too.

Death is loyal to Life,
She does not have other Gods,
If someone sends a request,
On behalf of a stupid Idol,
Her wrath is heard in the world.

For all the reasons above
The chief executive director
Of Life PLC
Has given a warning
To the executive directors
Of this subsidiary in trouble,
Humanity
L-T-D:

If they don’t clear their mess
And stop relying on Death
As part of their regular business
(Her travel expenses are rocketing),
There shall be soon
A big official meeting
With all Life Directors,
Including you know who.

I have suggested
That only senior staff
Attend this crucial event,
But it is not up me.

Copyright © 2015. Tony Martin-Woods
Todos los derechos reservados. All rights reserved.

Unresponsive

Nothing happens on the screen of my laptop.
It has turned unresponsive.
My memory of the sounds of my tapping of the keys
Suddenly acquires
A muffled texture of emptiness,
A sour timbre of impotence.
But I keep typing
Our revolutionary manifesto,
Because I am convinced
That I am still alive
Thanks to the pulse of my fingers,
Because I firmly believe
That the words of my letters
Must be going somewhere high
To be received by the Guardians of the Truth,
Who will certify the quality
Of each single sentence,
For them to be fed
To our masses
Who starve in heaven.

Hallowed be their reign.

Copyright © 2015. Tony Martin-Woods
Todos los derechos reservados. All rights reserved.

Mar

Cuando el planeta se haga esponja
y tus aguas se hundan roncas,
ahogarás infiernos espurios,
portando vida sagrada
a las entrañas secas que antaño
las conciencias torturaran.

Anfibia memoria eterna,
brújula náufraga y firme,
revela luces alegres
triunfante justicia libre.

Tony Martin-Woods

Copyright © 2014. Tony Martin-Woods (A.M.A.)
Todos los derechos reservados. All rights reserved.

La transvida

Las uvas
no mueren vendimiadas en verano,
transviven vencedoras en el vino,
como el poema en la canción,
como la madre en su niño.

Pero el soldado…

…el soldado muere por la patria,

como el dialecto por la lengua,
la noticia por el medio,
el crítico por la cátedra
o el poemario por el premio,

como el obrero por la empresa
o el viaje por el transporte,
como el juego por el deporte
o la vaca por la hamburguesa,

sacrificados por él y en él,
en la unidad de un espíritu falso,
sin honor, a toda hostia,
por los años de los años,

Amén

Tony Martin-Woods

Copyright © 2014. Tony Martin-Woods (A.M.A.)
Todos los derechos reservados. All rights reserved.

Publicado en Los viajes de Diosa.

Foto: Cementerio en Adel, Leeds.

Take us

Listen to the poem in this song by The Blacksocks. Copyright ©  The Blacksocks 2015. http://www.theblacksocks.uk

 

 

Sour
Sins
Simmering
In minds that forgot their own code

Wild
Wind
Whistling
The truth no one wants to know

Brave
Boats
Breaking
The waves of the sea as they go

Take us to the lands with no shame
Take us to the lights that fear nowt
Take us to the fields where it’s love
What birds, and farmers, jointly grow

Talk to the mums with no children
Fight for the flowers with no say
Give to the miners of Mexborough
The justice those Tories took away

Smile to the homeless who is begging
For a night, some soup and the warmth
Of our notes as they burn in the fire
Of his notes, in the bank of England’s stove

Tony Martin-Woods

Copyright © 2014 (of the poem). Tony Martin-Woods (A.M.A.)
Todos los derechos reservados. All rights reserved.

Picture by Roger Blackwell CC-BY See picture in Flickr

CC BY